¿Qué es el coaching?

El coaching ha sido tradicionalmente asociado a los deportes. “El juego interior del tenis” (T. Gallwey, 1974), uno de los primeros manuales de coaching, aplica las técnicas de coaching deportivo de un entrenador de forma más amplia y universal.

En los últimos años el coaching ha evolucionado para aplicarse en todos los ámbitos de la vida: (1) coaching personal; (2) coaching para la profesión; (3) coaching para empresas; (4) coaching de sistemas/relaciones; (5) coaching ejecutivo. Sin embargo, todavía lleva la impronta de sus orígenes deportivos, en tanto que pone el foco en la acción, los logros, la excelencia y la transformación y mejora mensurables.

Pero, ¿de qué hablamos cuando hablamos de coaching?

Existen diferentes definiciones de coaching, que hace referencia a procesos de aprendizaje, de transformación, de desarrollo, de cambio, de toma de conciencia y de evolución de los clientes de la mano de los coaches.

La federación internacional de coach (ICF, por sus siglas en inglés) define coaching como “un proceso de acompañamiento reflexivo y creativo con clientes, que les inspira a maximizar su potencial personal y profesional”.

CTI (escuela en la que yo me he formado) lo define como “una alianza poderosa diseñada para impulsar y reforzar el proceso continuo de aprendizaje, eficacia y plenitud del ser humano a lo largo de su existencia.” El modelo de coaching co-activo busca, además, contrarrestar dos fuerzas de la naturaleza humana: el ser/estar (dejar que la vida ocurra / co) y el hacer (hacer que la vida ocurra / activo).

Aun cuando pueden existir ciertos puntos en común, el coaching tiene fuertes diferencias respecto a la terapia (en la que el cliente busca alivio a síntomas psicológicos) y la consultoría (en la que el cliente busca que el consultor/asesor le resuelva sus problemas).

“Las personas acuden al coach cuando existe una disonancia entre sus sueños y su realidad” (J. O’Connor), cuando buscan ser felices (o más felices), y/o avanzar hacia nuevas metas alineadas con sus valores.

En este sentido, y a diferencia de la terapia, el coaching no busca respuestas en el pasado, sino que se centra en el momento presente, desde el que mira a unos objetivos futuros. Objetivos que el cliente, como persona completa, creativa y llena de recursos, establecerá por sí mismo, aunque con el apoyo y respaldo del coach.

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